Dónde comer cocido en Madrid: el mejor restaurante

Estamos en una de las mejores épocas para comer un buen cocido madrileño, salimos del verano de platos ligeros para adentrarnos en un otoño que trae días fríos en los que nuestras papilas gustativas están deseosas de cambiar de sabores y catar las exquisiteces de un plato de cuchara. El “Cocido Madrileño” es una de las maravillas de las gastronomía española. Cuenta con versiones diferenciadas en otros puntos del país como el “Cocido Maragato”, el “Cocido Gallego”, la “Escudella i carn d’olla” de Cataluña… pero la maestría tras los fogones y la base gastronómica es la misma: la calidad de los productos y el sabor tan característico de la buena cocina que gusta a todos los paladares

¿Quieres saber cuál es el mejor cocido madrileño? Aquí te traemos 5 de los restaurantes mejor valorados por los profesionales gastronómicos, verdaderos referentes en la preparación de este tradicional plato gastronómico. Apunta nuestra ruta por los mejores cocidos madrileños y dinos, ¿cuál es tu favorito?

El Charolés

Monumental el entorno como el cocido madrileño de este referente gastronómico abierto en 1977 y regentado por Manuel Míguez, localizado en la sierra madrileña, en San Lorenzo del Escorial está El Charolés. ¿Por qué tiene tanta fama este cocido? Porque prima la calidad de sus productos, hasta 20 ingredientes conforman un cocido servido en tres vuelcos como manda la tradición, exquisitos garbanzos de Fuentesaúco (Zamora), patatas y grelos de Galicia, zanahorias, gallinas viejas segovianas, selección de tocinos gallegos de Verín (Ourense), chorizo casero, costillas de ternera charolesa y que no falte la consabida ‘bola’. La laboriosidad del plato hace que sea necesario reservar con antelación, para completar este suculento plato cuenta con una bodega de más de 30.000 botellas, el precio del cocido ronda los 30 euros.

Garbanzos ingrediente estrella

Malacatín

Una pintoresca puerta fechada en 1895 en pleno barrio de La Latina nos adentra hasta este pequeño restaurante familiar el ‘Malacatín, nombre que proviene, según cuenta la leyenda, de un mendigo apodado así y que amenizaba el lugar cantando con su guitarra. Su cocido mantiene la fama desde que en pleno siglo XIX diera su primera comida, siguiendo la tradición está la misma familia que ya va por la cuarta generación dando de comer a todos los visitantes de esta histórica taberna. Cocido de tres vuelcos como mandan los cánones, con unas picantes “piparras” que acompañan la rica sopa del cocido y el resto de ingredientes entre los que destacan el chorizo de León, la morcilla asturiana y el codillo ibérico, presentado en grandes bandejas de las que uno se sirve a placer por un precio aproximado de 20 euros. Este plato estrella del menú del que se dice que “jamás ha sido terminado por ningún comensal”, si te lo comes entero te vas sin pagar.

Casa Lhardy

¿Quién ha dicho que el cocido es un plato de pueblo? Si hasta la mismísima Reina Isabel II se escapó de palacio para cenar con sus damas en el regio restaurante Lhardy, se cuenta también que el rey Alfonso XII fue varias veces de incógnito a degustar el placer de un buen cocido. Casa Lhardy lleva tres siglos dando de comer a lo más granado de la sociedad madrileña, Manolete, Jacinto Benavente, Azorín, Gómez de la Serna además de políticos y artistas han pasado por este lugar, historia viva de la ciudad desde 1839 en pleno corazón de Madrid, en Carrera de San Jerónimo. Podríamos decir que es el cocido con más clase de la capital, puedes comer en el Salón Isabelino o en alguno de los salones privados como el Japonés el favorito de Primo de Rivera y donde también se decidió el nombramiento de don Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República ¡qué conspiraciones habrán escuchado esas paredes que aún conservan el papel pintado de la época!, Salón Blanco, Sarasate, Gayarre y Tamberlick completan el lugar; Lhardy ha sabido conservar esa atmósfera aristocrática e intelectual y el cocido sigue sirviéndose en bandejas de plata, con todos los ingredientes de la receta tradicional. Precio, 35,50 euros.

Cocido

La Bola

Cocina con carbón de encina, fuego lento y en puchero de barro es lo que te puedes encontrar si visitas el Restaurante Taberna La Bola, un lugar emblemático donde Cándida Santos allá por el 1870 cocinaba este maravilloso cocido que se sigue haciendo de la misma manera, con su choricito asturiano como el que utilizaba ella, traído de su tierra. Esta taberna es todo un símbolo de la ciudad de Madrid con su icónica fachada de color rojo justo en la esquina de la calle de La Bola. La cuarta generación de la Familia Verdasco te atenderá y ofrecerá en puchero de barro individual un cocido digno manjar de dioses, si quieres puedes entrar en la cocina y echar un vistazo a la cocción además de servirte una buena ración de sopa para abrir boca. Si te quedas con algo de hambre, cosa improbable, prueba los deliciosos buñuelos de manzana y helado.

La Cruz Blanca

Si eres amigo de los platos tradicionales de cuchara, este es tu sitio, Premio Nacional de Gastronomía no solamente el cocido es su sello, la espectacular fabada y sus callos han recibido premios gastronómicos. La Cruz Blanca sirve 90 cocidos al día, 17.000 al año y por sus pucheros pasan 4.000 kilos del mejor garbanzo. Su fama se acrecentó cuando los miembros del Club de Amigos del Cocido fueron a probar este plato y otorgaron la máxima nota concedida hasta entonces, 9,3. ¿Cuál es su secreto? Según el chef esta es la clave “el plato se prepara desde la jornada anterior, en una cocción a fuego lento que ayuda a guardar los matices de la materia prima, seleccionada con tino y con ciertos dejes a su tierra asturiana como el chorizo y la rica morcilla ahumada.” ¿El precio? 19 euros, reserva o no encontrarás mesa.

Cocido

Cocido madrileño: la tradición de los tres vuelcos

La tradición dice que el cocido madrileño debe servirse en tres vuelcos, es decir, primero se sirve la sopa en una sopera y puede ir acompañada de algún encurtido como son las guindillas, pepinillos o cebolletas. El segundo vuelco lo componen los garbanzos y verduras, cada uno en bandeja separadas, las legumbres con patata de acompañamiento pueden servirse además con una sabrosa salsa de tomate casera. Por último, el tercer vuelco, las viandas y carnes que han acompañado en el cocimiento a legumbres y verdura aportando todo su sabor, tocino, morcillo de ternera, pata de cerdo, chorizo, jamón, hueso de caña con su delicioso tuétano, gallina y morcilla. También es de tradición acompañarlo con la bola, pelota o relleno, masa elaborada con miga de pan, huevo, ajo, perejil, aceite de oliva y sal que primero se fríe y después se añade al cocido para que cueza un rato.
Disfruta del mejor cocido madrileño en algunos de los restaurantes especializados de la capital, casi verdaderos templos donde la gastronomía tradicional se eleva a placer absoluto.