Amparo Alcocer: “El que ve es el cerebro. El ojo es un mero transmisor”

A Amparo Alcocer le hubiese gustado estudiar arquitectura. La tradición familiar hizo que acabase como óptica, algo que a priori le parecía aburrido, monótono. Apostó por apartarse de la rutina indagando en un campo novedoso: terapia visual a través de la neurología. Con ella ayuda a personas con daño cerebral, ojo vago, niños con problemas de aprendizaje, hiperactividad… “Realmente el que ve es el cerebro”, explica contundente.

“El caos es el orden por descifrar”. La frase incluida en “El hombre duplicado”, de Jose Saramago, el libro que en estos momentos está leyendo Amparo Alcocer, sirve como resumen del reto que se marca cada día esta valenciana. “No me gustaría ser oftalmóloga, a mí lo que me apasiona es la neurología”. Así se presenta esta optimista de 59 años al frente de Alcocer Centro Óptico, en Bujassot, Valencia. “El que ve es el cerebro porque es el que interpreta las imágenes. El ojo es un mero transmisor”. Si a esto le añadimos que el cerebro es 80% visual tenemos la clave de cómo se afronta la terapia visual y los casos de baja visión en esta óptica. En su caso se centran tanto en la calidad de la visión como en la cantidad pero, sobre todo, en abordar los problemas de una forma integral a través de la terapia comportamental. Por eso, en su equipo también colaboran psicólogos, osteópatas y hasta nutricionistas.

Técnicas que usa hasta Federer

El cerebro es como una madre y los ojos como dos hijos gemelos. Hay un ojo que le habla a la madre continuamente y le tapa la boca al otro y no le deja expresarse”

Amparo Alcocer inició en los 90 esta particular andadura en el mundo de la óptica porque “en España a penas no existía”. Durante estos años ha tratado a niños con problemas de aprendizaje, con hiperactividad, casos de estrabismo, daño cerebral… Son procesos largos (a veces de más de un año) en los que hay que dejar de lado prejuicios y buscar los verdaderos porqués. “Hay niños a los que ponen el calificativo de torpe y, en realidad, no lo son. Puede que tuvieran problemas de psicomotrocidad durante su primer año de vida y no interpretan bien la información que reciben. Con terapia eso se puede cambiar”.

Para ello recurren a la psicomotrocidad, la estimulación visual mediante el juego hasta el punto de que algunos ejercicios oculares se realizan en una cama elástica. También recibieron asesoramiento de Paul Dorochenko, un fisioterapeuta que ha trabajado con los tenistas Sergi Brugera o Federer que da gran importancia al cerebro para mejorar la coordinación o “corregir malas posturas”.

Consciente de la importancia de la infancia en el desarrollo del cerebro Alcocer Centro Óptico está colaborando en la realización de una aplicación para detectar problemas de aprendizaje, visual o cualquier otro tipo entre niños. La idea es que la usen los propios colegios.

El ojo vago que en realidad no lo es

A esta óptica que le encanta viajar y con una visita pendiente a Argentina y otra a Japón le gusta desterrar falsas creencias. Una es la relacionada con el ojo vago. Asegura que también puede corregirse de adulto (tratan, por ejemplo, a opositores) y recurre a un símil para explicar como el ojo vago, en realidad, no es tal. “El cerebro es como una madre y los ojos como dos hijos gemelos. Hay un ojo que le habla a la madre continuamente y le tapa la boca al otro y no le deja expresarse. Si solo haces oclusión del ojo bueno el problema es que lo sacas de la habitación y lo entrenas, pero en cuanto regresa entra de nuevo en discordia, por lo que vuelve a bajar la agudeza del otro. Estudios científicos recientes, han demostrado que el parche no es necesario ponerlo más de 2 horas. Lo mejor es trabajar con terapia de forma que no haya competencia entre los dos ojos”.

Terapia auditiva para el aprendizaje de idiomas

“No es buscar el trabajo que más te guste sino que el trabajo que tú hagas te guste. Hay que buscar el aspecto positivo, la creatividad”

En Alcocer Centro Óptico también son especialistas en terapia auditiva. En estos momentos ultiman un proyecto relacionado con el aprendizaje de idiomas. “Cuando nacemos oímos todos los sonidos pero sobre los 6 años hay una poda neurológica y te quedas solo con los de tu idioma. Con terapia auditiva podemos volver a conectar esas frecuencias que necesitamos para aprender otras lenguas. Entenderemos mejor y hablaremos mejor porque tendremos otra pronunciación al escuchar mejor”, relata Amparo

El optimismo caracteriza a Alcocer, una mujer que ahora está leyendo a Saramago en un intento de recuperar un hábito que ha dejado por “centrarme en cosas relacionadas con mi trabajo”. Entre ellas están, por ejemplo, los casos relatados por el neurólogo Oliver Sacks y las situaciones que pueden llegar a vivir personas con daño cerebral. “Si tienes dañado el parietal derecho del cerebro puede suceder que no veas nada de la izquierda. En realidad no es que no la veas sino que no sabes que existe esa parte hasta el punto de ponerse a comer y dejar sin probar todo lo del lado izquierdo del plato”.

“Buscar la parte creativa de cada trabajo”

Probablemente Amparo Alcocer nunca construirá un edificio -”aunque siempre estoy con una reforma en marcha, en casa, en la óptica”- pero se ha propuesto aplicarse a sí misma una de sus filosofías de vida: “Hacer todo con ilusión. No es buscar el trabajo que más te guste sino que el trabajo que tú hagas te guste. Hay que buscar el aspecto positivo, la creatividad”. Ella lo encuentra día a día poniendo orden en cerebros caóticos.