Qué es la resiliencia y cómo conseguirla

La resiliencia puede parecer una palabra larga, difícil de pronunciar e incluso fea, pero su significado es clave para alcanzar la ansiada felicidad. Ser resiliente supone salir fortalecido de las malas experiencias, crecerse en la adversidad, encontrar oportunidades donde otros sólo ven desdichas. Y, por eso, la resiliencia es una cualidad imprescindible para tener una vida plena.

Resiliencia es un término que procede del latín y cuya raíz significa ‘saltar hacia atrás, rebotar’, es decir, volver a la normalidad. Según la Real Academia Española, resiliencia es la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”, lo que en psicología podemos traducir como la capacidad de amoldarse a las adversidades.

El concepto es relativamente novedoso. Fue la psicóloga norteamericana Emmy Werner la primera en mencionarlo en un estudio, allá por la década de los 70. Werner observó durante varios años a un grupo de niños desfavorecidos de la isla de Kauai, en Hawaii. Muchos tenían padres alcohólicos, o con enfermedades mentales, y todos vivían en situación de pobreza. Cuando alcanzaron la adolescencia, la mayoría de ellos desarrollaron comportamientos autodestructivos y se enfrentaron a problemas como el abuso de drogas, embarazos no deseados, desempleo… Únicamente un tercio de los jóvenes evitó este tipo de situaciones y llevó una vida más o menos exitosa, entendiendo por ‘exitosa’ la ausencia de situaciones traumáticas. Para Werner, este último grupo eran los resilientes.

Las personas resilientes no nacen, se hacen

A partir de entonces, mucho se ha estudiado y comentado sobre la resiliencia, y lo que de momento parece claro es que no se trata de una cualidad, sino de un proceso. Dicho de otro modo, las personas resilientes no nacen siéndolo ni se convierten en ellas de la noche a la mañana, sino que cuando se enfrentan a una experiencia negativa pasan por distintas etapas hasta salir fortalecidas.

Fortaleza

Es decir, cualquiera puede iniciar y concluir con éxito un proceso resiliente. La American Psychological Association propone 10 sencillas técnicas para lograrlo:

Cuidar las relaciones sociales, no sólo porque las personas que nos rodean pueden sernos de gran ayuda incluso cuando creemos que no las necesitamos, sino también porque en las interacciones sociales reside la fórmula para ser feliz.

Rechazar la existencia de problemas insuperables. Cualquier situación, incluso la muerte de un ser querido, puede superarse. El dolor forma parte de nuestra vida y tenemos que ser capaces de convivir con él.

Aceptar las circunstancias que no podemos cambiar o, lo que es lo mismo, no pretender controlarlo todo. En otras palabras, ser flexible.

Fijarnos objetivos realistas y encaminar nuestros pasos a hacerlos realidad.

Tomar decisiones. Ante una mala experiencia, hay que evitar el bloqueo y actuar. El mundo sigue moviéndose, y nosotros con él.

No dejar pasar la oportunidad de conocernos a nosotros mismos cuando nos enfrentamos a una pérdida. El autoconocimiento es indispensable para seguir adelante y salir fortalecido.

Relativizar las malas experiencias: el mundo es muy grande y las oportunidades son infinitas para bloquearnos ante un suceso negativo.

Cultivar el pensamiento positivo, mantener una actitud optimista ante la vida.

Hacer ejercicio con regularidad: mens sana in corpore sano.

Mujer hace ejercicio

Vive el presente con una sonrisa

En términos generales, ser resiliente tiene mucho que ver con pensar en positivo. Ante una mala experiencia siempre tenemos dos opciones: caer derrotados y rendirnos, o levantarnos y salir fortalecidos. La resiliencia supone escoger la segunda opción.

Además de los 10 pasos de la American Psychological Association, estas otras técnicas también te ayudarán a sacar algo bueno incluso de las situaciones más negativas.

Evita las personas tóxicas y rodéate de gente positiva.

Practica el mindfulness. Las personas resilientes viven el presente, son conscientes de que el pasado ya se ha ido y no les asusta la incertidumbre del futuro. Tú también puedes aprender a apreciar ese presente que, según los expertos, apenas dura 4 segundos con estas sencillas técnicas de mindfulness.

Afronta la adversidad con humor. No te puedes imaginar hasta dónde llega el poder de  una sonrisa.

Sé creativo. Es la última etapa del proceso resiliente, cuando descubrimos el lado positivo de una mala situación, cuando encontramos la oportunidad que estábamos buscando o la solución que parecía imposible de hallar.

Sonrisa

Y ahora, ¿no te sientes con más fuerzas para afrontar cualquier circunstancia?