Ramen: la fiebre por el cocido japonés

El sushi, el sashimi, las gyozas, y ahora el ramen. Seguro que los has probado alguna vez. La gastronomía japonesa cuenta con cada vez más adeptos en nuestro país, y no es de extrañar, ya que además de ser una delicia para nuestro paladar, es todo un espectáculo para la vista. La presentación de sus platos es exquisita, refinada y sobre todo creativa. De hecho, existe un arte denominado “sampuru” que consiste en crear reproducciones de comida real, aunque en realidad están hechas de plástico, y son utilizadas en restaurantes como réplicas de los platos que pueden degustarse en esos establecimientos.

La fiebre del ramen, popularmente conocido como “el cocido japonés”, ha aterrizado en España con fuerza y prueba de ello es que el pasado mes de enero, dos conocidos restaurantes madrileños, el Oribu Gastrobar y Ninja Ramen, acogieron en sus restaurantes las primeras Jornadas de Ramen de nuestro país. Pero, ¿Cuál es el origen de este plato? ¿En qué consiste? Y ¿Cómo se prepara?

Lo curioso es que el ramen, a pesar de ser un plato japonés, procede de China. Si bien es cierto que no sabemos a ciencia cierta cuándo exactamente se introdujo en el país, se cree que llegó a China a principios del siglo XX pero su éxito no llegaría hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En 1958, Momofuku Ando, fundador de Nissin Productos Alimenticios, lanzó al mercado japonés la primera sopa instantánea de fideos, y desde entonces, el consumo de ramen ha ido expandiéndose paulatinamente alrededor de todo el mundo. ¿Por qué es tan popular en el país nipón? Porque es una opción muy nutritiva, completa y sobre todo económica.

Ramen, el cocido japonés

En cuanto a sus ingredientes, como cualquier plato de cuchara de nuestro país, la base consiste en un caldo acompañado de fideos de trigo, y a partir de ahí, casi todo lo que queramos echarle. No hay una receta única, sino que cada región, y cada chef, tienen su propia manera de prepararlo y precisamente ésta característica es quizás lo que hace que sea tan especial. Puede tomarse caliente o frío, en cualquier época del año, acompañado de carne, pescado o verduras y puede tener un sabor más picante o más dulce.

Entre las sopas más conocidas se encuentran cuatro: el Shoyu (considerada la receta japonesa más auténtica. Hecha con pollo, salsa de soja y rayu, un extracto de pimiento rojo con óleo de sésamo), Tonkotsu (originario del norte Kyushu y elaborada con cerdo), Miso (procede de Sapporo y está compuesta por pollo, condimentada con miso y en ocasiones se le añade mantequilla), y Shio (es la receta más simple y la que tiene mayor influencia china, de color transparente y sabor más directo).

Respecto a los toppings que podemos añadirle, éstos varían desde el bambú, el huevo cocido, los langostinos, el cangrejo, algas, cebolleta, y salsas como el curry, soja, mantequilla o aceites aromáticos. Sin embargo, como ya mencionamos arriba, realmente no hay reglas que valgan y por suerte existen infinidad de posibilidades aptas para todos los paladares.

Todo plato de cuchara requiere de un tiempo para ser preparado y el ramen no iba a ser una excepción. La elaboración del caldo tradicional puede llevar desde 8 a 12 horas. Pasado este tiempo se sirve el caldo acompañado de los fideos y a continuación se le añaden los toppings que hayamos elegido. Se tarda horas en prepararlo y sin embargo, desaparece del cuenco como por arte de magia. Y es que el ramen no se come, se devora (un japonés tarda de media unos 4 minutos en terminarse el bol). Toma nota, si quieres comértelo como un verdadero experto, tan sólo necesitarás una cuchara y unos palillos. El truco está en coger una cantidad pequeña de noodles y llevártelo a la boca, aunque si lo prefieres puedes ayudarte de la cuchara como apoyo. Ah! Y no te preocupes si se te escurre todo el líquido por la barbilla o haces mucho ruido al sorber. Al contrario de lo que puedas pensar, sorber el plato no es un acto de mala educación, sino todo lo contrario. Significa que el comensal está disfrutando al máximo del plato y esto supone un orgullo para el chef que lo ha preparado. Así que cuanto más se te escuche sorber, mejor. Una vez que te hayas comido los fideos y los toppings, podrás agarrar el bol y beberte el caldo directamente del recipiente, sin que sea necesario utilizar la cuchara. Quizás comer ramen no sea la mejor opción para tener una primera cita con alguien, pero seguro que cuando lo pruebes, repetirás sin dudarlo.

Por último, y a modo de curiosidad, si tienes la gran suerte de poder viajar hasta el país nipón y quieres saber más sobre esta delicia gastronómica, no olvides visitar el Museo del Ramen en la ciudad de Yokohama. Allí encontrarás los diferentes utensilios que han sido utilizados a lo largo de la historia para hacer fideos. Una de las atracciones más interesantes del museo es una réplica que está ambientada en una parte de Tokyo en los años 50, un decorado espectacular que hará que te traslades en el tiempo en un abrir y cerrar de ojos. Aprovecha para degustar todas y cada una de las variedades de ramen en sus restaurantes y comprarte unos souvenirs en su tienda antes de volver a España y si te atreves, por qué no, un kit completo para cocinar tu propia receta de ramen en casa.