Qué es procastinar: conoce la historia y el significado de la palabra

Procrastinar está de moda. O al menos el uso de un término que por sonoridad o novedad parece estar en boga. Según las estadísticas de la web de la Real Academia Española, el término “procrastinar” ha recibido 97.677 consultas en España. Desde que hace 20 años apareciera por primera vez este vocablo, bien cierto, que fue allén de los mares (el doctor Neil Fiore publicó en Estados Unidos The Now Habit, un libro considerado el manual de referencia para combatir la procrastinación). ¿Qué ha pasado para que en los últimos años “hacer el vago” haya terminado por convertirse en “ser un procrastinador”? Dicen los expertos que ambas expresiones ni siquiera son sinónimas, que hacer el vago es cuestión de pura pereza (“no voy hacer nada porque el sofá me atrae con sus ondas magnéticas”) y el procrastinador aplaza las tareas más tediosas y las sustituye por otras más agradables (“¿toca hacer informe? Mejor empiezo por actualizar mi perfil en Facebook”).

Procrastinación: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”

¿Es posible explicar el fenómeno de la procrastinación con refranes? Nosotros creemos que sí. Empezamos con un clásico: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. ¿Recuerdas este dicho popular convertido en lección de vida para la generación de nuestros padres y abuelos? Ellos no procrastinaban. El ganador del Nobel George Akerlof, realizó un ensayo sobre la dinámica de la procrastinación Akerlof en el que concluye que la procrastinación es un impulso natural en los seres humanos. De hecho, se calcula que el porcentaje de personas que admitieron procrastinar se cuadruplicó entre 1978 y 2002.

La palabra procrastinar proviene del latín cras que significa mañana o adelante. Dejar para mañana es un mal hábito contra el que se puede luchar.

De tal palo tal astilla

¿Existe el gen procrastinador? ¿Se hereda de padres a hijos la máxima “esto lo dejo para luego”? ¿Es el ADN un factor a tener en cuenta para posibles y futuras disculpas (“no lo tengo hecho aún, mi ADN me lo impide)? Un estudio de la Universidad de Colorado ha concluido, tras analizar el comportamiento de más de 300 pares de gemelos, que cuanto más idénticos eran los sujetos (gemelos monocigóticos), más similitud mostraban en su comportamiento, también en su tendencia a la procrastinación. Lo que significa que el factor genético es determinante en este tipo de conductas.

A pesar de que la procrastinación puede estar condicionada por nuestro entorno, estás a tiempo para desarrollar mejores hábitos y ser más productivo. Te ofrecemos 5 sencillas claves para dejar de procrastinar:

  1. Ponte plazos y horarios. Una fecha para cada tarea, un límite del que no puedas pasar.
  2. Limpia tu lista de tareas pendientes. En ese cajón de sastre que es tu lista de tareas, empieza a eliminar tareas.
  3. No pongas excusas. Prohibido decir «lo dejo para mañana» o «mejor luego».
  4. Alterna tiempo de descanso y diversión con tiempo asignado a trabajo y obligaciones.
  5. Aprende a decir noSé claro, no tengas miedo a decir que no: “Lo siento, no lo voy a hacer”.