Qué es la motivación y cómo puede ayudarnos a alcanzar nuestras metas

¿Qué nos mueve a realizar nuestras tareas diarias? ¿A levantarnos por la mañana, a poner una sonrisa en lugar de una cara larga, a luchar por nuestros sueños? Si cada día nos hacemos estas preguntas y tenemos respuestas a ellas, estamos en el buen camino. Si no estamos motivados, no haremos las cosas o no las haremos bien. Debemos tener razones para estar motivados y también ponerlas en práctica. En definitiva, tener motivación. Pero, ¿sabemos qué es realmente la motivación?

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) en su tercera acepción, motivación es el ‘’Conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona”. Para ello tiene que haber un motivo o causa que también según la RAE es “causa o razón que mueve para algo”. Tener motivación es muy importante para nuestra salud mental e incluso para nuestra salud física. Si no tenemos motivaciones para levantarnos cada mañana, es muy probable que empecemos a caer en lo contrario a la motivación, la desmotivación: un intenso desánimo provocado por experiencias negativas que nos hace tener la sensación de que no seremos capaces de conseguir nada de lo que nos propongamos. Puede ser, incluso, el inicio de una depresión.

 

Jerarquía de necesidades de Maslow

La motivación más básica para el ser humano es la necesidad: necesitamos algo y luchamos por ello hasta conseguirlo. Surge aquí la denominada jerarquía de necesidades de Maslow que explica muy bien cuales son las necesidades fundamentales del ser humano:

  • Necesidad fisiológica: todas aquellas necesidades referentes a nuestras más básicas necesidades (alimentación, descanso, vestido).
  • Seguridad: tratar de mantener la estabilidad, la seguridad física, la de un empleo, la seguridad de procurar la mejor salud, etc.
  • Afiliación: aquella relacionada con las relaciones personales (amigos, familiares, pareja). Ser aceptados o sentir que pertenecemos a un grupo.
  • Reconocimiento: el propio reconocimiento de nuestras habilidades así como el prestigio o el éxito que tenemos ante los demás.
  • Autorrealización: nuestra capacidad para cumplir nuestros sueños, para luchar por aquellos que queremos, la capacidad que tenemos para resolver problemas, etc.

 

 

Teoría de las metas

Para poder tener una motivación debemos tener una meta. Sin metas no hay motivación posible. ¿Qué queremos conseguir? Si lo sabemos sólo hace falta llevar a cabo el trabajo necesario para tenerlo. El psicólogo estadounidense Edwin Locke es el pionero de la teoría de objetivos. Se basa en cinco principios fundamentales que son necesarios para fijar una meta:

  1. Claridad: debemos tener claro qué es aquello que queremos. Con una meta confusa puedes perder tiempo y esfuerzo.
  2. Establecer retos: Llegar al objetivo final siempre es difícil. Por lo que Locke propone establecer retos. Ir cumpliéndolos nos puede proporcionar una satisfacción que nos ayude a continuar.
  3. Compromiso: debemos comprometernos con la tarea a llevar a cabo. Sin compromiso jamás lleguemos a la meta.
  4. Retroalimentación: Si nuestra meta depende de otra persona (jefe, organización, etc), debe haber una respuesta por su parte a lo largo del camino que impida que cejamos en nuestro empeño.
  5. Complejidad: Las metas muy complicadas a menudo paralizan la tarea. Debemos ser realistas y proponernos metas que sepamos a ciencia cierta que sí podemos cumplir.

 

 Si no puedes parar de pensar en algo,

NO PARES de trabajar para conseguirlo

 

Y después de la teoría… motivación, motivación, motivación

Realmente siempre estamos motivados, aunque no para las mismas cosas. Podemos estar motivados a llevar a cabo nuestro hobbie favorito pero no ese trabajo que no nos gusta. La mayoría de los días nos levantamos con la fe ciega en que será un buen día (aunque luego lo olvidemos por el camino) por lo que debemos aprovechar ese punto de energía para motivarnos. ¿Y cómo? Pues con estos sencillos pasos:

  1. Tener una actitud positiva: si somos positivos tenemos la mitad del trabajo hecho. Pensemos en la satisfacción que nos dará conseguir nuestra meta; en el apoyo que podamos tener de otras personas, en lo que disfrutaremos con nuestra tarea…
  2. Centrarse: fuera problemas personales. Está claro que cuando terminemos todavía estarán ahí, así que ¿por qué no olvidarlos un rato? Centrémonos en estamos haciendo. Además así el tiempo pasará más rápido.
  3. Hablar con uno mismo: Nuestro mejor interlocutor somos nosotros mismos. Podemos hacernos preguntas, animarnos, o simplemente darnos conversación. Dicen que aquellas personas que hablan solas tienen algo de genios.
  4. Enfrentarse a los miedos: es una tarea complicada pero debemos hacerla. ¿Nos da miedo fracasar? Claro, pero de eso también se aprende. Debemos enfrentarnos a aquello que nos impide continuar.
  5. Inspirarse: películas, bandas sonoras… todos sabemos identificar aquello que nos hace sentirnos los reyes del mambo. ¿Por qué no vamos a utilizarlo para conseguir nuestra meta?

 

Trabajo duro, esfuerzo y algo de diversión son necesarios para esta motivado. ¡Ánimo!