Puestas de sol: descubre los atardeceres más espectaculares y relajantes de España

¿Pasas todo el día encerrado en tu trabajo y sólo sales para coger el coche y meterte de nuevo en tu casa? ¿No distingues las estaciones del año porque, total, no has salido nada más que para ir a trabajar? Si estás tan estresado que has olvidado cómo se siente uno cuando pisa la hierba fresca con los pies descalzos… ¡entonces necesitas viajar!

Estrés, prisas y todas las tareas del día hechas a medias… dile ¡stop! A todo eso y síguenos en un viaje que te reconciliará con la naturaleza y con la paz espiritual que tanto necesitas. ¿Te vienes de viaje con nosotros por las mejores puestas de sol de España?

La Alhambra (Granada). Un clásico donde los haya. La magia de una puesta de sol en el horizonte tras las siluetas de palacios y jardines de estilo árabe es inolvidable. El canto de los pájaros ya reunidos en los árboles, el tibio sol del atardecer en la cara y la imagen de un lugar en el que se respira paz. Hasta el escritor Ernest Heminway aseguró que esta era una de las puestas de sol más magníficas que había visto en su vida.

Alhambra

Parque Nacional de Doñana (Huelva). Uno de los más espectaculares atardeceres si es que pudiéramos (es imposible) elegir sólo uno. Las marismas del coto de Doñana mezclan fauna y flora y unas puestas de sol espectaculares. Si a lo largo del año cientos de turistas extranjeros se acercan hasta allí para admirar las puestas de sol, ¿cómo no lo vas a hacer tú?

Atardecer en Doñana

Finisterre (A Coruña). Visitar el fin del mundo conocido y no quedarse a disfrutar de un atardecer en los acantilados, al borde del océano Atlántico debería ser delito. ¿Qué mejor plan para un final de día que admirar la inmensidad del océano en el considerado durante siglos el punto más occidental del mundo? La brisa fresca del mar, el silencio y una de las vistas más espectaculares. Sin duda te harán recargar energía de la buena.

Fsiterra puesta del sol

Faro de Orchilla (El Hierro). Este punto exacto de nuestro país no sólo tiene una carga natural enorme, sino también otra carga de tipo emocional. Este era el último punto de tierra que nuestros antepasados, los descubridores del Renacimiento veían antes de embarcarse en difíciles y heroicas aventuras. También era lo primero que veían aquellos que regresaban de América. Mar, tierra e historia, un atardecer para no olvidar.

Nube cielo atardecer
Templo de Debod (Madrid). A veces no hace falta irse al campo para ver puestas de sol espectaculares. Una de ellas en el mismo centro de Madrid, en el templo de Debod. El temblo de Debod fue un regalo de Egipto a España en 1968, el montículo en el que está situado es un punto de especial significado, pues allí se desarrolló una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil española. Para compensar el horror que se debió vivir esos días, el templo egipcio supone un remanso de paz para los sentidos. Su orientación no es casual. Después de ser trasladado piedra a piedra desde Egipto está situado en la misma orientación que tenía en aquellas tierras, de este a oeste.

Templo de Debod
Parque Natural de la Albufera (Valencia). Conocido por los romanos como Nacarum Stagnum, diversos poemas se refieren a él como los Espejos del Sol. De hecho la misma palabra ‘albufera’ viene del árabe con un significado que nos indica la espectacularidad del lugar: el pequeño mar. ¿Qué mejor lugar entonces para ver un tardecer? Más de veinte mil hectáreas de lagunas saladas a tan sólo diez kilómetros de Valencia. Fue declarado Parque Natural en el año 1986 y es uno de los lugares más bonitos de la geografía española. ¡No puedes perdértelo!

Albufera atardecer
Barrancas de Burujón (Toledo). Otro lugar espectacular con el que cuenta nuestro país y que, probablemente, muchos han olvidado. Conocido como ‘El Gran Cañón del Colorado español’, esta serie de formaciones rocosas erosionadas por el viento y el agua conformar un lugar espectacular para los sentidos. Acompañadas por las aguas del Tajo, estas formaciones están constituídas por sedimentos de más de veinticinco millones de años. A tan sólo treinta kilómetros de Toledo podemos admirar uno de los grandes paisajes que la naturaleza nos ha dado.

Barrancas de Burujón

 

Pero estos son sólo siete de los cientos de lugares en los que podemos admirar una hermosa puesta de sol. Probablemente en cada ciudad o en cada uno de vuestros pueblos hay un lugar preferente para admirar el espectáculo de una puesta de sol. ¿Por qué no dejas un momento el estrés del día a día y te otorgas una hora para sentir la naturaleza en tu propia piel? El resultado será sorprendente.