10 pueblos con encanto de España: prepara tu ruta

Si entre tus propósitos de Año Nuevo está el de viajar más pero huyendo de grandes ciudades y destinos masificados te proponemos una ruta por 10 pueblos con encanto de España. Prepara tu cámara de fotos, busca tus botas más cómodas y actualiza el Google Maps para pasear por calles empedradas, castillos medievales y palacios renacentistas. Y todo aderezado con comida auténtica de abuela y un buen vino. ¿Te apuntas al plan?

Hondarribia (Guipuzkoa)

Limítrofe con Hendaya (Francia) su situación geográfica fue decisiva en su historia y configuración ya que para defenderse de los franceses se construyó una muralla que rodea todo el municipio y que aún se conserva. Este muro se complementa con fosos y puentes levadizos y unas callejuelas que invitan a pasear. El barrio de la Marina -declarado Monumento Histórico-Artístico- es un colorido barrio pesquero lleno de flores y casas tradicionales. Hay que recorrerlo con calma con parada para un pintxo o un txacolí.

El mirador del monte Jaizkibel es otra de las visitas imprescindibles en Hondarribia. Tras ella un buen plan puede ser un viaje en barco. Hay varias opciones: a Hendaia son menos de 10 minutos. A San Juán de Luz o por la costa de Jaizkibel (1,5 horas) con una travesía para disfrutar de un paisaje único.

Peratallada

Peratallada (Girona)

Situado en la Costa Brava, en el municipio de Forallac, Peratallada es uno de esos pueblos en los que los amantes de la fotografía no podrán parar ni un minuto para inmortalizar sus rincones únicos. Es obligatorio dejar el coche en las afueras (hay aparcamiento habilitado) para adentrarse de lleno en una villa medieval sin tráfico llena de balcones y fachadas floreadas. Peratallada es sinónimo de paseos con calma por sus calles empedradas y el invierno es una época ideal para hacerlo ya que en verano puedes encontrarte con más aglomeraciones. La plaza de las Voltes, con su zona porticada, y la plaza del Castillo son paradas de referencia en un pueblo que no llega a los 500 habitantes y es uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Cataluña.

Ronda (Málaga)

Continuamos por el Sur este recorrido por los pueblos con encanto de España. En Málaga hay playas, ya lo sabemos, pero si miramos hacia la sierra, una parada en Ronda es obligatorio. En ella hay tres zonas diferenciadas tanto desde un punto de vista geográfico como arquitectónico. Al núcleo romano y medieval (La Ciudad) se le suman el Barrio del Mercadillo (la zona comercial) y el Barrio de San Francisco. Entre ellos están unidos por varios puentes en los que destaca el Puente Nuevo situado sobre una garganta de más de 100 metros de profundidad y con unas vistas espectaculares no aptas para los que sufran de vértigo. La plaza de toros, el puente árabe y el “Balcón del coño” también deben incluirse en tu lista de “imprescindibles en Ronda”. Para reponerse nada mejor que probar sus excelentes vinos y gastronomía, especialmente los platos de caza, embutidos y conejo a la rondeña.

Ronda

Santillana del Mar (Cantabria)

Un pueblo que se ha centrado en el turismo pero que ha conseguido hacerlo conservando su encanto y singularidades. Antes de adentrarte en su casco histórico te recomendamos visitar el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira. El acceso a la cueva original es sólo posible los viernes  y se limita a cinco personas elegidas por sorteo. Tras el viaje al pasado prehistórico puedes hacerlo a la Edad Media por las calles empedradas de Santillana del Mar en las que se hace “obligatorio” caminar con pausa parándose ante sus palacios, talleres artesanales o casas tradicionales.

Allariz (Ourense)

A sólo 20 minutos de Ourense, Allariz cuenta con uno de los cascos históricos mejor conservados de Galicia. Rodeado del río Arnoia, este pueblo combina tradición y modernidad con una oferta en la que tienen cabida desde los museos etnográficos hasta el turismo de compras. Te aconsejamos empezar tu visita por el Parque Etnográfico del río Arnoia: el “Muiño do Burato” es un antiguo molino hidráulico restaurado para ver in situ cómo se molía el cereal; el “Museo do tecido O Fiadeiro” muestra cómo se cultivaba y transformaba el lino, y el “Museo do coiro” es una antigua fábrica de curtidos en la que se puede ver los procesos a los que se sometía este material. Si viajas con niños no os perdáis el Museo gallego del juguete, una colección con 1.500 piezas desde 1910 a 1978.

Además de tiendas de artesanía y delicatessen (más que recomendables los almendrados), Allariz dispone de un centro comercial de outlets formado por 19 tiendas de grandes diseñadores repartidas por todo el casco histórico.

Fornalutx (Mallorca)

Mallorca también es mucho más que playas  y Fornalutx una demostración de ello. Este pueblo se sitúa en la sierra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco. Rodeado de limoneros, naranjos y olivos, sus característicos tejados rojos y calles empinadas invitan al sosiego y la calma frente a otras zonas más turísticas de la isla. Hay quien se atreve a decir que Fornalutx es el pueblo más bonito de toda España. Nosotros no seremos tan osados pero si buscas un lugar pintoresco, con rincones únicos y calles empedradas (muchas de ellas con escaleras) este municipio mallorquín cumple todos esos requisitos. Además, ofrece varias rutas de senderismo y ciclismo y aunque esté en la montaña la playa más cercana se sitúa a sólo 7 kilómetros.

Ciudad Rodrigo (Salamanca)

En este recorrido por pueblos con encanto también hay cabida para aquellos que superen los 10.000 habitantes, como es el caso de Ciudad Rodrigo. Su rico patrimonio, como la Catedral de Santa María, la Plaza Mayor o el Castillo, se complementa con casas nobiliarias y palacetes como el Palacio de los Águila, el Palacio de la Marquesa de Cartago o el de los Castro. Ciudad Rodrigo es un auténtico museo al aire libre, un lugar para los amantes de la arquitectura y el arte. Tras empaparse de toda esa cultura ¿qué mejor plan que tomarse un buen cocido, una tapa de farinato (un embutido típico de la zona) o unas patatas “meneás”?

Peñíscola

Peñíscola (Castellón)

¿Quién ha dicho que hay que esperar al verano para visitar un pueblo como Peñíscola? Conocida como “Ciudad en el mar”, está coronada por el Castillo del Papa Luna, una fortaleza templaria construida en el siglo XIV. Su casco antiguo -rodeado de murallas- y su singular geografía -sobre un peñón-  lo convierten en uno de los pueblos más singulares de Castellón. Si te gustan las curiosidades geológicas no te pierdas “El Bufador”, un túnel natural de siete metros por el que el agua del Mediterráneo entra y sale constantemente provocando todo tipo de bufidos y sonidos, especialmente los días de temporal.

Ujué (Navarra)

En lo alto de una meseta, a 53 kilómetros de Pamplona, Ujué es un pueblo situado en un enclave único a 815 metros sobre el nivel del mar. Su carácter defensivo y medieval permanece intacto en el casco histórico coronado por el santuario-fortaleza de Santa María, uno de los principales lugares de culto de Navarra. El paisaje que rodea a Ujué (con vistas a la cordillera Pirenaica o la ribera del Ebro) merece dedicarle unas cuantas horas. Tras ello la mejor forma de recuperarse es con unas migas de pastor, una de las especialidades gastronómicas de la zona.

Combarro

Combarro (Pontevedra)

Pertenece al ayuntamiento de Poio. Con vistas únicas al Atlántico su colección de hórreos (más de 60) y cruceros hacen de este pequeño pueblo pontevedrés uno de los más singulares de Galicia. El granito es el protagonista tanto de este tipo de construcciones como de las casas marineras de Combarro y su iglesia parroquial. Tras el obligado paseo relájate en una terraza mirando el mar con un buen Albariño acompañado de almejas, choco, pulpo o mejillones. El invierno o primavera son mejor época que el verano para visitar Combarro ya que en agosto pueden formarse hasta colas para fotografiar su “calle real” de hórreos.

Tras esta ruta por 10 pueblos con encanto de España estamos seguros de que ya estás planificando tu próximo viaje. No te olvides de meter en la maleta las ganas de pasear con calma, viajar al pasado, desconectar y relajarse.