Presbicia: una evolución natural, no una enfermedad

¿Sabías que entre los 40 y los 50 años, tienes un 100% de probabilidades de sufrir presbicia? Lejos de ser una enfermedad, la presbicia es una evolución que se produce de manera natural. Sin embargo, no hay razón para preocuparse, existen soluciones que pueden mejorar tu visión a todas las distancias.

Es posible que desde hace tiempo te has dado cuenta de que ya no consigues descifrar las letras pequeñas de la misma manera y que tiendes, cada vez más, a alejar el móvil para leer mejor tus mensajes. Si cada vez te parece más difícil ver las letras nítidas y sientes que necesitas más luz para realizar tus tareas cotidianas, es hora de pedir cita con tu óptico-optometrista.

 

La presbicia, cuestión de edad

A medida que vamos envejeciendo, el cristalino pierde parte de su eficacia. Su rol es permitir adaptabilidad, y de la misma manera que el “auto-foco” de una cámara, el cristalino permite enfocar el punto que deseamos.

La presbicia presenta dificultades a la hora de ver a distancias cercanas, mientras que la visión de lejos no se altera.

Con o sin gafas, la presbicia aumenta de manera natural. Sin embargo, corregirla a tiempo es necesario para evitar la fatiga ocular.

 

Una infinidad de casos

Si nunca has llevado gafas, una opción es llevar gafas monofocales. De esta manera, tu vista no estará tan cansada y tu lectura mejorará. Sin embargo, tendrás que quitártelas para ver de lejos ya que no son válidas para las distancias largas.

 

¿Has oído hablar de las lentes progresivas?

El ingeniero francés Bernard Maitenaz inventó en 1959 las primeras lentes progresivas, Varilux. ¿Su objetivo? Permitir ver de manera nítida desde todas las distancias: de cerca, a media distancia y de lejos. Cuando tu mirada desciende, la corrección cambia progresivamente a partir de la mitad de la lente.

Por otro lado, las lentes se ajustan para permitir una visión nítida de los objetos situados entre una distancia de 5 a 45 cm.

Adaptarte a ellas suele ocasionar tan solo un par de horas, pero no te preocupes, el resultado valdrá la pena.

 

Pide cita con tu profesional del cuidado de la visión para que pueda recomendarte la solución que mejor se ajuste a ti.