La pizza más cara del mundo: ¿sólo puede haber una?

Definir cuál es la pizza más cara del mundo no debería de ser una tarea complicada. ¡Error! Tres son a nuestro juicio las pizzas más caras del mundo que merecen formar parte de esta carrera por la fama. Os proponemos así un menú de lujo a base de uno de los platos más tradicionales y humildes de la cocina italiana. Bon appetit!

Empezamos nuestra carrera hacia la pizza más cara del mundo con la más reciente conocida. En 2016 saltó a los medios de comunicación especializados la que podría ser una de las pizzas más caras del mundo. Queso Stilton, foie gras, trufas, caviar y copos de oro de 24 quilates. La receta es mérito del restaurante de Nueva York Industry Kitchen, que está situado muy cerca del distrito financiero de la ciudad. ¿Y el precio? 2000 dólares por comer pizza con oro. Sale el quilate de oro ingerido a menos de 24 dólares. ¡Una ganga!

Luigi XII, en honor al coñac, es el nombre de la siguiente candidata al ranking de la pizza más cara del mundo. Fue creada por el chef Renato Viola y sus principales ingredientes son harina biológica certificada, sal rosa australiana, langosta roja, tres tipos de caviar de esturión del Mar Caspio y Danubio, langostinos de la zona del Cilentro, huevos de peces y coñac. El precio de la pizza, 8.300 euros, incluye la preparación de la misma en el domicilio del cliente y una clase de cocina ante los comensales. La única excepción en la preparación es la masa de la pizza que debe realizarse 72 horas antes tal y como lo exige la antigua tradición italiana.

Y, al fin, ¡señoras y señores! Nuestra ganadora. En 2001, astronautas de la Estación Espacial Internacional pidieron una pizza a Pizza Hut y se la enviaron. Fue así la primera empresa en enviar pizzas al espacio exterior. Era una pequeña con salami, salsa de tomate y queso. Llevarla costó un millón de dólares.

pizza italiana

¿Qué sabes de los orígenes de la pizza?

¿Sabías que la pizza es un plato originario del sur de Italia, concretamente en Gaeta? Sus orígenes datan del año 997 antes de Cristo. Poco tendría que ver aquella pizza primigenia con la que comemos hoy pero en la antigua Grecia también se comía un plato conocido como plakous, un pan aplanado tipo focaccia que se aderezaba con ajo, cebolla y hierbas.

No es hasta el siglo XVII en Nápoles cuando se concibe la pizza tal y como la conocemos, pero sin queso. Este ingrediente no se sumó a la receta hasta 1889, cuando la reina Margarita de Italia probó esta delicia, hasta entonces concebida como un “platos para pobres”, y encargó una con los colores de su país (el blanco de la mozzarella, el rojo del tomate y el verde de la albahaca).

Hasta la pizza más cara del mundo comparte los mismos orígenes: una base de pan, una selección de ingredientes naturales (por muy caros que estos sean) y, desde la reina Margarita, queso. ¡Y ya tenemos pizza para cenar!