Los 5 mejores restaurantes del mundo: ¡descúbrelos!

En sus fogones cocinar es mucho más que combinar ingredientes. Sus chefs son mucho más que personas que preparan recetas. Entramos en los comedores de los cinco mejores restaurantes del mundo, unos lugares reservados para muy pocos y en los que comer va unido a placer, exclusividad y sentir nuevas experiencias. Descubre con Positive la lista de The World’s 50 Best Restaurants 2017, los Oscar de la gastronomía actual.

Eleven Madison Park (Nueva York)

Quizás sea sólo una etiqueta (soñada por muchos chefs) pero el Eleven Madison Park es actualmente el número uno de los número uno, el mejor restaurante del mundo. Abierto en 1998 en un edificio art decó emulando una brasserie francesa con precios más que asequibles, poco a poco fue transformándose hasta convertirse en un lugar exclusivo de la alta cocina. La “culpa” hay que atribuirsela al suizo Daniel Humm, un cocinero perfeccionista en extremo y que constantemente cambia los platos del Eleven Madison Park, que actualmente cuenta con tres Estrellas Michelín.

¿Qué se puede comer en el mejor restaurante del mundo? Daniel Humm apuesta por ingredientes locales con presentaciones sorprendentes que son auténticos retos para los comensales. La ensalada de tomate confitado con langosta o el puré de apio en vessie con trufa negra son dos demostraciones de cómo es posible trasladar el paisaje de Nueva York a la cocina. Los precios de los menús degustación oscilan desde los 155 dólares (5 platos) a los 295 (8-10 platos). Habría que sumarle los vinos, cuyo precio mínimo es de unos 150 euros. Además, el Eleven Madison Park ofrece dos menús especiales para la noche de Fin de Año entre 350 y 675 dólares (295-570 euros). Aclaramos que este restaurante no acepta propinas.

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Osteria Francescana (Módena, Italia)

En este restaurante italiano tienen muy claro que “cocinar no es matemático, es emocional”. El chef Massimo Bottura lidera un proyecto para el que asegura inspirarse en el “arte, la música, la comida lenta y los coches veloces”. Lo hace desde pequeño desde que su abuela Ancella le enseñase los secretos de la cocina italiana. Esa tradición ha sido reinventada permitiéndole llegar a lo más alto de la gastronomía mundial (en 2016 fue elegido como el mejor restaurante del mundo).

Los menús degustación de la Osteria Francescana van desde los 220 euros (9 platos) a los 250 (12 platos) a los que habría que sumar 130 euros por el maridaje de vino, en el primer caso, o 170 en el segundo. También es posible pedir a la carta; algunas sugerencias son el lenguado con espárragos blancos y salsa holandesa (80 euros), langosta con salsa doble (80 euros) o postres con nombres tan sugerentes como “Camuflaje: una liebre en el bosque” (30 euros).

Aunque estos precios estén reservados para unos pocos Massimo Bottura no es ajeno a que un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se desperdician y acaban en la basura. Por eso, en 2016 fundó la asociación Food for Soul para promover que el excedente de comida  llegue a las personas en riesgo de exclusión social.

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El Celler de Can Roca (Girona)

Los tres hermanos Roca (Joan, Josep y Jordi) se iniciaron en la cocina en el Can Roca, el restaurante de sus padres. Este año su local cumple 30 años y puede celebrarlo con sus tres Estrellas Michelin y sus dos títulos de mejor restaurante del mundo en 2015 y 2013. El Celler de Can Roca es sinónimo de vanguardia, innovación, imaginación y perfección. Cigala con artemisa, aceite de vainilla y mantequilla tostada; sepia con lías de sake y salsa de arroz negro; oca a lo royal o contessa de espárragos blancos y trufa son algunas de sus propuestas.

El Celler es un triángulo, un juego gastronómico a tres bandas en el que Joan se encarga de los fogones; Jordi de los postres y Josep de los vinos  y el contacto directo con los clientes para explicarles su apuesta por la creatividad en la alta cocina. El menú degustación de clásicos cuesta 180 euros (selección de vinos de Josep Roca: 55) y el menú festival 205 (maridaje de vinos, 90). No dispone ni de una reserva libre hasta octubre de 2018.

Mirazur (Menton, Francia)

Emplazado en un lugar único, en Menton, en la frontera entre Italia y Francia. Resguardado por las montañas y, al mismo tiempo, con vistas al Mediterráneo. El restaurante se ubica en un edificio de los años 30 construido en tres niveles en el que se incluye un jardín en el que las hierbas aromáticas y los cítricos son los protagonistas. Al frente del Mirazur está Mauro Colagreco, un argentino de origen italiano inventor de recetas en las que juega con “las texturas, el contraste de sabores y las asociaciones audaces”. Para ello utiliza los productos de su propio huerto y jardín acompañados de ingredientes de productores locales como el azafrán de Sospel, verduras del mercado de Ventimiglia, aceite de oliva y limones de Menton o gambas de San Remo. Los menús del Mirazur oscilan entre los 110 y los 210 euros (los vinos que los acompañan entre 60 y 90 euros).

Central (Lima, Perú)

“En Central  se celebra la biodiversidad de Perú”. Con estas palabras se presenta este restaurante comandado por Virgilio Martínez, un joven cocinero con una propuesta que combina diferentes platos peruanos. Para ello se inspira en los pueblos de los Andes de la época prehispánica: a través del control vertical de pisos ecológicos. Esta forma alternativa de entender la geografía de forma vertical (y no en el plano horizontal habitual) se traduce en una cocina variada con productos que van desde la costa del Pacífico hasta el Amazonas. El equipo de Central está en constante viaje por su país en busca de nuevos platos, ingredientes e historias. A esto hay que sumarle que embotellan su propia agua a la que someten a un proceso de ozonificación y purificación con ósmosis inversa y que cuentan con una huerta en el restaurante. Dispone de cuatro menús degustación, que van desde los 481 a los 510 soles peruanos (entre 125 y 132 euros).

Restaurantes hindúes de Madrid

Estos son los cinco mejores restaurantes del mundo, un galardón que requiere de años de trabajo y muchas prueba-error para lograrlo. No faltan los críticos que sostienen que comer bien nada tiene que ver con esta experimentación en la cocina ni los precios al alcance de muy pocos. Sin embargo, los que lo han probado han podido constatar que en la cocina la experimentación y la innovación sí es sinónimo de arte, exclusividad y una experiencia única.