Cómo gestionar nuestras emociones en Navidad

Navidad is coming! Y seas el Grinch o un forofo del espumillón, deber saber cómo gestionar las emociones que se potencian al máximo durante estas fechas. Las altas expectativas, la frustración, el dolor por las ausencias, la ansiedad por los preparativos… Aprende con estos sencillos trucos a aceptar la emotividad (positiva y negativa) asociada a la Navidad y disfrutar de las pequeñas cosas.

La Navidad trae consigo un aumento de emociones tanto positivas como negativas. La ilusión por estas fechas, la sorpresa y el reencuentro deseado con amigos y familiares son parte de este proceso. Pero también lo son ciertas emociones negativas como el fracaso y la ansiedad ante las altas expectativas o la gestión del dolor por la ausencia de seres queridos y el sentimiento de soledad asociado. Es frecuente que en esta época del año afloren trastornos depresivos y tristeza ante la perspectiva de los días de Navidad. Entre las posibles causas de esta situación se encuentran los trastornos afectivos estacionales, un excesivo enfoque comercial y consumista de estas fiestas y un cambio significativo en nuestra rutina, que como animales de costumbres que somos puede afectarnos.

¿Qué hacer para gestionar nuestras emociones?

Desterrar los pensamientos negativos que puede producir la Navidad y pensar en positivo es la clave para enfrentarnos con seguridad al exceso de emociones de estas fechas.

Bola de Navidad

Llorar es bueno. Las lágrimas, ya sean de felicidad o de tristeza, son un recurso natural para regular nuestra carga emocional. Llorar por el reencuentro y llorar por la ausencia es un proceso de salud emocional que no debemos rechazar ni despreciar.

Gestionar las ausencias, el dolor por los seres queridos que no nos acompañan es un realidad a la que debemos hacer frente desde la naturalidad. El recuerdo ante la pérdida debe estar presente en la Navidad pero no debe impedir que disfrutemos de las pequeñas cosas.

Aléjate de las personas tóxicas, que parece que siempre acechan y tratan de convencerte de su visión pesimista de esta época del año. Disfruta de tu momento y practica la virtud de decir no para sobrevivir con acierto y elegancia a la Navidad, sus compromisos y obligaciones impuestas.

La planificación también es la solución para evitar el estrés de los preparativos de cenas y regalos. Adelanta todo lo que puedas. En la carretera, no tengas prisa por llegar a tu destino y ten en cuenta tus emociones y estado a la hora de ponerte al volante de tu coche.  Si te toca preparar el convite para la familia, hablar de alimentos que te ayudan a controlar la ansiedad puede parecer un imposible en plena época de mariscos, pavo y atracones. Pero no dudes en incluir en tu dieta personal una dosis extra de serotonina y notarás la diferencia.

 

¡Disfruta de la Navidad, de los buenos amigos, los felices reencuentros, las escapadas en familia y la deliciosa gastronomía de estas fechas! Con estos sencillos trucos, será más fácil gestionar el exceso de emociones que nos bombardea desde todos los frentes. ¡Feliz Navidad!